revista del Colegio de Abogados de Madrid, nº 5, 6ª época, otoño 2014.
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| Mercedes Fórmica en el Tribunal Supremo. Fotografía de Inge Morath, 1954 |
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| Homenaje a Mercedes Fórmica en la Residencia de Estudiantes |
“Aunque hoy resulte increíble –explica Mercedes Fórmica en sus memorias-, Antonia Pernía decía verdad. De acuerdo con los artículos 1.880 y siguientes de la Ley procesal entonces vigentes, la vivienda familiar se consideraba ‘casa del marido’ y la esposa que pedía la separación –culpable o inocente- debía abandonar aquélla para ser ‘depositada’ en domicilio ajeno. El de sus padres si los tenía, o en un convento, siempre bajo la tutela de un ‘depositario’ aceptado por el esposo”. Además, se le privaba, cuando menos temporalmente, de la convivencia con sus hijos y de la administración de los bienes. Y añade Mercedes: “El sistema teocrático –boda religiosa con efectos civiles- permitía la intervención del Juez seglar en las medidas provisionalísimas. A partir del depósito eran los Tribunales Eclesiásticos los competentes para dictar sentencia determinando si había o no causa de separación”. En el mejor de los casos, si obtenía sentencia favorable, la mujer recuperaría la custodia de unos hijos apartados durante años de ella, con las secuelas previsibles: recelos, culpabilización, sensación de abandono… Si el fallo, por el contrario, no apreciaba causa legal de separación, se dictaba orden de que se reuniese de nuevo el matrimonio, en cuyo caso no resulta difícil imaginar en qué terrible situación quedaba la mujer.
Era la reforma más amplia sufrida por el Código Civil y por la LEC desde la promulgación de ambas en el siglo XIX. El avance no hubiera sido posible sin la tenacidad, el inconformismo y la inteligencia de esta admirable compañera. La plena igualdad legislativa de la mujer no se conseguiría, sin embargo, hasta la Constitución de 1978 y su posterior desarrollo legislativo. En los últimos años del franquismo y los primeros de la transición, otra abogada de nuestro Colegio tendría un papel decisivo en varias reformas legales de gran calado: María Telo, la fundadora de la Asociación de Mujeres Juristas de España, recientemente fallecida.
Mercedes falleció en Málaga el 23 de abril de 2002. El alzheimer había borrado ya muchos de sus recuerdos, pero nosotros no deberíamos dejar que la mezquindad o el sectarismo hicieran lo mismo con los nuestros. Es de elemental justicia reconocer la labor de una mujer que tuvo contradicciones pero que, con sus virtudes profesionales y humanas, con su serena pero infatigable rebeldía, contribuyó a mejorar la situación de sus semejantes y fue, a lo largo de toda su vida, un ejemplo de coraje y de tesón.




